Sunday, April 30, 2017

1º DE MAYO, DÍA DE REIVINDICACIÓN, UNIDAD Y LUCHA

1º DE MAYO, DÍA DE REIVINDICACIÓN, UNIDAD Y LUCHA | EL BLOG DE CARLOS







En 1890, cientos de organizaciones y partidos obreros celebraron en París un congreso que resolvió varias resoluciones.

Hoy, 127 años más tarde, cuando los derechos elementales de los trabajadores/as han sido violentados, debemos recordar algunas de las más básicas y seguir combatiendo para recuperarlas en su totalidad:

1.- Limitación de la jornada de trabajo a un máximo de ocho horas

2.- Prohibición del trabajo de los menores de edad

3.- Descanso no interrumpido de treinta y seis horas

4.- Prohibición de cierto género de industrias y de ciertos sistemas de fabricación perjudiciales a la salud de los trabajadores;

5.- Supresión del trabajo a destajo

6.- Inspección minuciosa de talleres y fábricas por delegados remunerados por el Estado, elegidos, al menos la mitad, por los mismos trabajadores.

7.- Equiparar los mismos derechos para todas las mujeres trabajadoras, en horarios y salarios, con los de los hombres.

Compañeros y compañeras: Unámonos en este nuevo 1º de Mayo, levantemos en masa nuestra voz, manifestemos que nuestra conciencia de clase no ha desaparecido.

No podemos seguir impasibles ante la opresión, la explotación, el desamparo y la ausencia de leyes que nos protejan.

No olvidemos las agresiones que se vienen perpetrando, en nombre de una crisis que estamos pagando de nuestro bolsillo y con nuestra salud.

Tarde o temprano, si no seguimos cometiendo el terrible error de la desmovilización, recuperaremos la dignidad y el respeto.

Por la Unidad de los trabajadores y la lucha por nuestros derechos, ¡viva el 1º de Mayo¡

Cedeira rescata do esquecemento ás vítimas do terror franquista | Ollaparo. O universal é o local sen muros

Cedeira rescata do esquecemento ás vítimas do terror franquista | Ollaparo. O universal é o local sen muros

Cedeira rescata do esquecemento ás vítimas do terror franquista

por Redacción

Coa colocación hoxe dunha placa “en eterna lembranza das mulleres e homes de Cedeira vítimas do terror franquista” no pedrón adicado aos presos que estiveron confinados no Campo de Presentados e Prisioneiros de Cedeira (na vella fábrica de salgaduras dos marouzós) vaise transformando a esplanada dos marouzós en espazo memorial.
A lei da memoria histórica, malia a destrución e ocultación de foxas comúns e a omnipresente simboloxía franquista, non sanciona a impunidade. Repousa na falsa idea da reconciliación baseada na equiparación de responsabilidades. Nunha memoria colectiva inexistente. O que na Arxentina denominan  teoria dos dous diaños, que iguala o golpismo e o terrorismo de estado co goberno democrático e coa resistencia guerrilleira ao rexime militar.En Galiza (e no estado español), iguala a violencia exercida por quen protagonizou un golpe de estado ilegal e posterior construcción dun estado relixioso militar fascista que torturou e matou impunemente coa que practicaran os que defendian o Estatuto de Autonomía e a República ou loitaran contra a ditadura. E todo iso tradúcese, na negativa a anular os consellos de guerra franquista, de xeito que a lei da memoria histórica recoñécelle a validez xurídica, como se  estiveran lexitimados por un estado de dereito. Nas vilas e pobos galegos (e españois), vítimas (familias enteiras) e vitimarios fixeron vida familiar con toda “normalidade” durante décadas, nunha nídia representación do que  Hannah Arendt definiu como “banalidade do mal”. Coa denominada Transición a vida continuou como se non tivera pasado nada. Un silenciamento culpabel e traumático que deixou en Cedeira sen voz e nome a 77 persoas directamente represaliadas nos primeiros meses do golpe militar.

Débeda pendente
A escala cedeiresa, este acto de lembranza ás mulleres e homes de Cedeira vítimas do terror é un acto necesario demasiado tempo adiado malia que, ainda hoxe, o PP local teime, como na Xunta e en Madrid, na negativa a recoñecer as vítimas do franquismo (entre elas, Manuel Fernández Freijeirolexítimo alcalde de Cedeira no momento do golpe de Estado e o seu fillo Ginés, ambos e dous executados 0 18 de decembro do 36 no Castelo de San Filipe). Unha acción seguindo as recomendacións de Nacións Unidas para”promover a verdade”, alomenos a reparación moral  se ben, alén diso, tamén prescriba a reparación económica das vítimas e colaborar na busca de desaparecidos, censar as confiscacións, elaborar dun censo de símbolos franquista e permitir a apertura dos arquivos das prisións. Xa non é posibel manter o relato de que todo ficou arranxado coa Transición. A infamia non prescribe. Non darlle solución as estas cuestións é manter unha xerarquia de vítimas. Para fechar o tema cómpre facer da memoria histórica unha memoria colectiva que non é posibel entanto o PP non condene de forma clara a ditadura.
“En eterna lembranza das mulleres e homes de Cedeira vítimas do terror franquista
Sen memoria…non hai historia”
De vendaval a nordeste
do Eixil a Capelada
unha cantiga inmorrente
conta que fostes semente 
que xermolou na esperanza
Perdido o edificio da fábrica de salgaduras, a memoria non podia ser reemprazada por calquera “monumento” ou xeral homenaxe. En consecuencia, a necesaria homenaxe aos presos do Campo de Presentados e Prisioneiros non podia reemprazar o dereito dos familiares e de toda a veciñanza cedeiresa a coñecer a verdade histórica, verdade que nen o paso do tempo e a destrución do edificio poderían conculcar. A transformación en espazo memorial do pedrón e a súa contorna concrétase agora coa colocación desta placa, deseño de Siro López e realización escultórica de Manuel Ferreiro.  En 2017, Cedeira rescata simbólicamente do esquecemento á propia veciñanza represesaliada.

Thursday, April 27, 2017

Sol de España: en recuerdo de su fundador Eduardo Haro Tecglen | Periodistas en Español

Sol de España: en recuerdo de su fundador Eduardo Haro Tecglen | Periodistas en Español





La Asociación de la Prensa y el Colegio de Periodistas de Andalucía en Málaga han celebrado este jueves 27 de abril de 2017, una charla-coloquio para conmemorar el 50 aniversario del nacimiento del periódico malagueño ‘Sol de España’ (1967-1982), un diario pionero en diseño y contenido avance de la Transición democrática.
Participantes en el encuentro para recordar el periódico Sol de España
El encuentro, que contó con las intervenciones de los periodistas Andrés García MaldonadoGonzalo Fausto G. Morillas y el presidente de la Asociación y el Colegio de Periodistas, Rafael Salas, todos ellos también formaron parte del equipo de redacción del periódico, se convirtió en un homenaje a este medio de comunicación que vio la luz por primera vez en Marbella en abril de 1967 de la mano de Eduardo Haro Tecglen.
A ellos se unieron periodistas que fueron también participes de la redacción como Luciano González Ossorio, Fernando Arcas, José María Camacho, Rafael Díaz Pineda, José Luis Orellana, Laura Smit Basterra, Francisco Bóveda Guerrero y un largo etcétera. A través de recuerdos, experiencias personales y anécdotas todos ellos hicieron una radiografía de ‘Sol de España’, diario que nació con vocación regional aunque finalmente sólo logró editarse en Málaga y parte de la provincia de Cádiz.
Su innovador diseño y contenido, con artículos valientes y abiertos que desafiaron la censura de aquella época, hicieron de este diario un medio adelantado a su época, fundamental como avance en la Transición política. Después de quince años, publicó su último número en agosto de 1982 siendo su quinto y último director Rafael de Loma Rodríguez.

Un millar de presos palestinos desafían a Israel con una huelga de hambre

Un millar de presos palestinos desafían a Israel con una huelga de hambre | Internacional | EL PAÍS



Una mujer muestra el retrato de un palestino preso en una cárcel israelí, durante una protesta celebrada en Ramala este lunes.




Una mujer muestra el retrato de un palestino preso en una cárcel israelí, durante una protesta celebrada en Ramala este lunes. AFP
Una masiva protesta de prisioneros palestinos contra las condiciones de detención en las cárceles israelíes ha marcado este lunes el primer capítulo de la conmoración de 50º aniversario de la ocupación. La huelga de hambre indefinida ha sido convocada por Maruan Barguti, dirigente del partido nacionalista Fatah que encabezó la Segunda Intifada (2000-2005) y que desde hace 15 años cumple condena a perpetuidad. Portavoces oficiales palestinos elevaron hasta 1.500 el número de reclusos que secundaron el ayuno voluntario, en tanto que el servicio de instituciones penitenciarias israelí limitó a 1.100la cifra de internos que se habían adherido a la huelga en ocho prisiones.
Desde el penal de Hadarim, en el centro de Israel, Maruan Barguti, de 57 años, aseguraba en una tribuna publicada este lunes por The New York Times que la huelga de hambre tiene como objetivo “poner fin a los abusos en los centros penitenciarios”. “Israel ha establecido un apartheid judicial que garantiza la impunidad para los israelíes que han cometido delitos contra los palestinos y que criminaliza la presencia de la resistencia palestina”, asevera Barguti, al que las encuestas palestinas colocan en primer lugar en la carrera para suceder a Mahamud Abbas, de 82 años, como presidente de la Autoridad Palestina. “Los prisioneros sufren torturas, tratos degradantes e inhumanos y falta de asistencia médica, algunos han muerto durante su detención”, acusaba el dirigente de Fatah en el artículo.
En prisiones situadas en el Estado hebreo y en centros de detención localizados en Cisjordania, territorio ocupado militarmente desde 1967, están ingresados en la actualidad unos 6.500 palestinos, en los que se incluyen 300 menores de edad, 62 mujeres y 13 diputados del Consejo Legislativo. Entre los detenidos hay 23 enfermos en estado terminal, según organizaciones de apoyo a los internos. El presidente Abbas apeló a través de un comunicado a la comunidad internacional a "salvar la vida de los presos palestinos en las cárceles israelíes".
Medio millar de prisioneros se hallan sometidos además al llamado régimen de detención administrativa, sin acusación formal y que puede prolongarse de forma indefinida. La población penitenciaria palestina bajo custodia de Israel ha aumentado notablemente desde octubre de 2015, cuando estalló una ola de violencia que ha provocado unas 10.000 detenciones en la que ha sido denominada Intifada de los cuchillos o de los lobos solitarios.
Este dirigente de Fatah, el principal partido de la Organización para la LIberación de Palestina, es el político más valorado por los ciudadanos, que le consideran el Nelson Mandela de la causa palestina y le apoyan como futuro líder de un Estado independiente. Para Israel –que considera a Barguti como jefe del Tanzim, el brazo armado del Fatah– se trata solo de un preso de máxima seguridad, condenado a cinco cadenas perpetuas más 40 años de cárcel por terrorismo.
El servicio de instituciones penitenciarias israelí ha empezado a sancionará con medidas disciplinarias, como traslados de galería, a los presos que secundan la protesta. “Los huelguistas afrontarán graves consecuencias por participar en actividades ilegales”, rezaba un comunicado del organismo. El ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdan, ha ordenado que las fuerzas antidisturbios se sitúen en estado de alerta ante los recintos de las prisiones.
El titular del departamento responsable de la policía ha solicitado también al Ejército que instale un hospital de campaña cerca del penal de Ketziot, en el desierto del Negev, para atender a los internos que requieran cuidados médicos. El Gobierno quiere evitar que los reclusos ingresen en centros sanitarios públicos, donde los médicos se niegan a aplicar la legislación que permite desde 2015 alimentar a la fuerza a los huelguistas de hambre cuya vida esté en peligro.
El ministro de Seguridad Interior cree además que la protesta “está motivada por la política interna palestina”, y es interpretada como un movimiento táctico de Barguti para ganar protagonismo en la sociedad palestina. En función de la evolución y duración de la huelga de hambre, el analista de seguridad del diario Haartez Amos Harel alerta ante una eventual escalada de violencia como la que precedió a la guerra de Gaza de 2014, precisamente en el marco de una protesta de presos.
“La huelga que encabeza Barguti plantea demandas sobre las condiciones penitenciarias que no son razonables”, advirtió Erdan. La lista de reivindicaciones de los presos incluye la suspensión de las detenciones administrativas y del internamiento en celdas de aislamiento; la instalación de una cabina de teléfono y de televisión árabe vía satélite en cada galería de los penales, y un incremento de las visitas de familiares. 
Amnistía Internacional recuerda a Israel que trasladar presos fuera de un territorio ocupado viola la Cuarta Convención de Ginebra sobre derecho de guerra. Las restricciones que sufren la mayoría de los palestinos para poder viajar a Israel desde Gaza y Cisjordania impiden en muchas ocasiones que los detenidos mantengan el contacto con sus familias.
Miles de palestinos se manifestaron por la tarde en Gaza y Cisjordania para conmemorar el Día del Preso, en recuerdo de los 850.000 palestinos que han pasado por cárceles controladas por Israel durante el último medio siglo de ocupación. Se trata de un 40% de los hombres adultos, de una quinta parte de la población de Palestina.

Una mujer muestra el retrato de un palestino preso en una cárcel israelí, durante una protesta celebrada en Ramala este lunes.

FRANCIA: “NO CUENTEN CONMIGO EL 7 DE MAYO”, EL MENSAJE ABSTENCIONISTA QUE ARRASA EN TWITTER

FRANCIA: “NO CUENTEN CONMIGO EL 7 DE MAYO”, EL MENSAJE ABSTENCIONISTA QUE ARRASA EN TWITTER | EL BLOG DE CARLOS





EL LLAMADO A LA ABSTENCIÓN BENEFICIARÍA A MACRON, DADO QUE LAS FUERZAS SOCIALISTAS Y REPUBLICANAS, AUNQUE MINORITARIAS, SERÍAN MAYORES EN NÚMERO QUE LOS PARTIDARIOS/AS DE LE PEN



Impulsada por los/as militantes del partido Francia Insumisa, que se niegan a elegir entre el “fascismo neoliberal” de ¡En Marcha! y el “fascismo” del Frente Nacional, una onda abstencionista inunda Twitter.



EL LLAMADO A LA ABSTENCIÓN BENEFICIARÍA A MACRON, DADO QUE LAS FUERZAS SOCIALISTAS Y REPUBLICANAS, AUNQUE MINORITARIAS, SERÍAN MAYORES EN NÚMERO QUE LOS PARTIDARIOS/AS DE LE PEN

El ‘frente republicano’ ya no es una receta que guste a una mayoría de ciudadanos/as.

El resultado de la primera vuelta de las elecciones, que supuso el enfrentamiento final entre  Emmanuel Macron y  Marine Le Pen, fue una clara señal de la recomposición del paisaje político francés y el hundimiento de los partidos tradicionales.

Candidatos de los colectivos históricos de la derecha y la izquierda, republicanos y socialistas, no lograron que sus representantes cruzaran el Rubicón hacia la segunda vuelta.

Pero esta segunda ronda, pese a los llamamientos de aquellos dos partidos para que sus afiliados y simpatizantes eligieran a Macron, las reticencias salen a la luz en la calle, en los colegios, los mercados y las redes sociales.



De hecho, miles de internautas lanzaron sus mensajes en Twitter, Facebook y otras plataformas para expresar su intención de no votar en la segunda ronda, defendiedo el hashtag “Sin Mi el 7 de Mayo” que apunta una tendencia en alza en todo el país e incluso en los territorios de ultramar, Canadá y África.

Entre los partidarios de la abstención hay una mayoría del sector que apoyó a Jean-Luc Mélenchon. Son innumerables las personas que se encuentran molestas ante los llamados pro-Macron, que argumentan “no se puede chantajear a un pueblo para que elija entre un banquero y una racista“.

También rechazan el “voto útil”, que creen que no es una solución viable, teniendo en cuenta que el “fascismo neoliberal” del ex empleado del banco Rothschild resulta tan peligroso como el neofascismo del FN.

Otros internautas confiesan no comprender muy bien cómo es posible que el ex Ministro de Economía haya alcanzado una puntuación tan alta en tan pocas semanas, mientras que su padrino François Hollande ha recibido el porcentaje de apoyo más bajo para un presidente, en toda la historia de Francia.

Para algunos usuarios, la situación actual es la consecuencia de la falta de madurez política de los franceses, manipulados más que nunca por los medios de comunicación.

La carta de Albert Pla a Albert Rivera para que no le cancele un concierto

La carta de Albert Pla a Albert Rivera para que no le cancele un concierto



Albert vs. Albert





Por favor, deja de intentar prohibir el concierto que organizamos el 12 de mayo en el Teatro Filarmónica de Oviedo. No es la primera vez que tu partido junto al PP lo intenta. Me caes bien. Te llamas Albert, como yo. Eres catalán, como yo. Te gusta ir aseado, como yo. Y cada vez que abres la boca, dices una mentira o una tontería, como yo.”
Así empieza la carta abierta que el icónico músico Albert Pla ha difundido a través del Diario Público, con motivo de una nueva persecución que está sufriendo de cara a un concierto previsto para mediados de mayo en Oviedo. Esta vez fue la formación naranja la que, acogiéndose a aquellas declaraciones en las que Pla decía “a mí siempre me ha dado asco ser español, y espero que a todo el mundo”, está intentando boicotear la presentación del músico, actor y compositor catalán en la capital asturiana.
La carta, que podéis leer entera aquí, deja algunos momentos especialmente brillantes:
¿Recuerdas que hace años me añadisteis en la lista de intelectuales que apoyaban a Ciudadanos? Entonces erais cuatro gatos. A mí me hizo mucha gracia que alguien pudiese pensar que yo apoyaba a algún partido político. Pero me hizo mucha más gracia ser tratado como un intelectual. Yo estaba el segundo de la lista, por cuestión alfabética, después del gran Albert Boadella.
Pasaron un par de años y os rogué que me quitarais de la lista. Lo hicisteis.
Me explicasteis que había un tipo que se hacía pasar por mí y que escribía opiniones en mi nombre. Pero que no me preocupara, que las cosas que escribía estaban muy bien y que además erais muy admiradores míos.
(…)Lo más feo es que además hacéis creer a los ciudadanos españoles que nuestro trabajo está subvencionado por el Gobierno y que, de alguna manera, estos conciertos son actos antisistema pagados con el dinero de todos. No es cierto. El teatro, aunque sea público, no nos contrata, ni siquiera cede sus instalaciones gratuitamente. Quede claro que el concierto se hace a través de un promotor privado que alquila el teatro con este fin.
También quede claro que eres tú, y no yo, el que, hoy por hoy, recibe un sueldo del Estado.”

Saturday, April 15, 2017

Zerocalcare, desde las jaulas del Estado Islámico

Zerocalcare, desde las jaulas del Estado Islámico

Zerocalcare, desde las jaulas del Estado Islámico
Página de 'Kobane Calling', el nuevo cómic de Zerocalcare sobre el pueblo kurdo y Estado Islámico. 



El italiano Zerocalcare (Arezzo, 1983) avanza en julio del 2015 por una franja de terreno en el norte de Siria, en la frontera con Turquía, en la que aún humea un coche bomba, camino de la Kobane reconquistada por los kurdos y liberada del Estado Islámico, en la que aún olerá los cadáveres bajo las ruinas de la ciudad. Ve unas jaulas como las de los pájaros colgadas a la vista en las calles. Era donde los yihadistas “metían las cabezas que cortaba”, le explica una combatiente kurda del grupo que le acompaña. En medio de una plaza, otra jaula, esta mucho mayor: “para quemar personas”. “Ver aquello me impresionó mucho. En ese momento, todos los miedos que tenía en Italia cuando veía en la tele su barbarie coincidían con la realidad”. El dibujante, que esta vez no podrá repetir su presencia en el Salón del Cómic, que abre este jueves, donde el año pasado presentó ‘La profecía del armadillo’, sí ha podido escaparse un par de días a Barcelona para hacer lo propio con ‘Kobane Calling’ (Reservoir Books), relato, de nuevo autobiográfico, de dos viajes a través de Turquía, Siria e Irak hasta la franja de Rojava, que le llevaron a dar testimonio de la realidad y la lucha del pueblo kurdo.

"SU MARCA ES EL TERROR"

“Sentía la necesidad de ver a los combatientes del Estado Islámico, de saber si era cierta esa imagen que tenemos de ellos de que son unos monstruos y unos bárbaros”, asume Zerocalcare, seudónimo de Michele Rech y todo un fenómeno en su país (ha vendido dos millones y medio de ejemplares de sus cómics). No vio a los yihadistas pero sí las casas de Kobane que ocupaban en el 2014, a solo 200 metros de él, durante su primer viaje a la zona, desde territorio turco. Pasó a 30 kilómetros del Mosul ocupado y sabía que podían estar escondidos en las ruinas que atravesaban. “Su marca es el terror, funcionan gracias al miedo. Pero a través de los relatos de la gente de allí he logrado desacralizarlos. Me hablaban de jóvenes drogados que no sabían porqué luchaban o que lo hacían creyendo que los kurdos eran cristianos y se sorprendían de que eran musulmanes cuando los capturaban. Es necesario desmitificarlos, si les quitas el aura de combatientes invencibles ya no tienen nada de fascinante. Son personas, con todas sus contradicciones”.
  • Zerocalcare, desde las jaulas del Estado Islámico
    Página de 'Kobane Calling', el nuevo cómic de Zerocalcare sobre el pueblo kurdo y Estado Islámico. 
  • Zerocalcare, desde las jaulas del Estado Islámico
    Página de 'Kobane Calling', el nuevo cómic de Zerocalcare sobre el pueblo kurdo y Estado Islámico. 
‘Kobane Calling’ es un trabajo solidario, del que el autor dona parte de los beneficios al pueblo kurdo, y que, narrado desde la cotidianidad y como diario de viaje en primera persona, recuerda a las crónicas comprometidas de Joe Sacco ('Palestina', 'Gorazde') o Guy Delisle ('Pyongyang'). “Kobane era un símbolo glorioso de resistencia, victoria y liberación y te imaginas que al llegar será una fiesta. Pero verla me hizo entender que una guerra, aunque se gane, siempre es destrucción. Ahora, dos años después, sé que se está reconstruyendo gracias al esfuerzo de los kurdos porque no hay ayuda de ninguna fuerza internacional”.
Porque los kurdos son un pueblo sin Estado, no reconocido oficialmente por la comunidad internacional, que viven entre Turquía, Irak, Siria e Irán. En el 2011 proclamaron la autonomía de la franja del Rojava, en zona siria y objetivo final de Zerocalcare. Y allí han creado lo que el dibujante considera “un camino de convivencia pacífica para Oriente” y a la vez “un faro para Occidente, donde nuestros modelos han caído, y nos da un modelo a seguir”. “Puede parecer utópico pero ellos han llevado a la práctica un confederalismo democrático basado en la convivencia étnica y religiosa, en la emancipación e igualdad de la mujer, la redistribución de la riqueza y la ecología”. Esta región intenta crear una sociedad más justa, con libertad de expresión, sin intervención religiosa en la vida pública, autoritarismo ni centralismo.
En esta insólita sociedad en zona de guerra, que Zerocalcare va descubriendo al lector con su testimonio, las mujeres musulmanas dirigen campos de refugiados y son comandantes de la guerra contra el yihadismo y luchan y mueren igual que los hombres. “Este papel lo han ido conquistando las mujeres kurdas a lo largo de los años. Al principio también había resistencia incluso dentro del movimiento kurdo. Hoy tienen un papel activo e igualitario, “toda institución u organización, como los combatientes, tiene una formación mixta y otra solo de mujeres autónoma. Y cada barrio tiene una casa de mujeres donde ellas acogen, y deciden y juzgan casos de violencia doméstica o violación”.

LA REPRESIÓN TURCA

En el otro extremo está la opresión sexual y religiosa del Estado Islámico o la falta de libertad de expresión y la persecución de Turquía hacia los disidentes y los kurdos. “Como la represión en Turquía se ha hecho más fuerte y alcanza a muchas más personas, no solo a los kurdos, muchos de los que huyen hallan en Rojava un hogar porque el movimiento de liberación kurda ha cambiado mucho y si antes pedían la independencia del Kurdistán, ahora piden ese confederalismo democrático sin base étnica”.
En su periplo Zerocalcare conoce a una animosa joven guía y a un hombre taciturno que cada mañana les prepara sopa de lentejas para desayunar. “Bromeas con ellos y luego descubres el dolor y el drama que esconden sus vidas. Lo más impresionante es que en la biografía de un kurdo, la cárcel y la tortura en Turquía es algo normal. Ellos suelen decir que solo tienen un amigo: las montañas”.
El viaje también le ha confirmado el papel turco y las variables alianzas en este complicado mapa geopolítico. “Turquía dice que combate al Estado Islámico en Siria pero en realidad lo hace mucho más contra los kurdos y ayuda a los yihadistas. Tiene un ejército muy fuerte y está en la OTAN y utiliza el chantaje de los refugiados contra la Unión Europea, que es incapaz de presionarla”.
Consciente de que el éxito de sus cómics reside en la temática autobiográfica y de vida cotidiana, Zerocalcare ya trabaja en uno nuevo. “Intento mostrar cómo las vidas de mis amigos y la mía, que tenemos entre 30 y 35 años, no han cumplido las expectativas que teníamos. Aunque tengas formación el mercado laboral te rechaza y el Gobierno y la sociedad italiana es fatalista y no hace nada. Mientras, nosotros nos hacemos mayores sin saber qué hacer con nuestras vidas".

Otro cómic solidario, en los territorios palestinos

El autor malagueño José Pablo García recibió la propuesta de Acción contra el Hambre y de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo para acompañarlos en una misión solidaria a los territorios palestinos ocupados y reflejar su experiencia en un cómic. El resultado ha sido 'Vidas ocupadas' (Dibbuks), donde el dibujante, experimenta un nuevo registro de cuaderno de viaje después de haber llevado a la viñeta la vida del antiguo niño prodigio del cine español Joselito y de adaptar al cómic el magno ensayo 'La guerra civil española' de Paul Preston. Durante el periplo, de Gaza a Cisjordania es testigo de cómo viven los palestinos, acuciados por el acoso de Israel, que ha derribado muchas de sus casas, el embargo económico, la carencia de agua y la falta de suministros.

Saturday, April 01, 2017

El teatro de la libertad de expresión

El teatro de la libertad de expresión | lamarea.com





El teatro de la libertad de expresión
Reestreno de ‘La Bruja y don Cristóbal’, en el Teatro del Barrio de Madrid. FERNANDO SÁNCHEZ


Este reportaje -actualizado- está incluido en el monográfico sobre la libertad de expresión en España, que puedes adquirir en nuestra tienda online
-¿Es verdad que ahorcáis a un juez?
-Sí, ahorcamos a un juez. Forma parte de una dinámica tradicional de títeres de cachiporra y se representa en muchos sitios de Europa.
-Sí, hombre, tradicional va a ser eso, va a haber titiriteros por ahí ahorcando jueces.
“Le faltó decir: ‘Y yo sin saberlo’. Ahí me quedé como diciendo, ufff, esto va a ir mal”, recrea Alfonso Lázaro un año después de su declaración ante el juez Ismael Moreno. En la Audiencia Nacional. Hoy está tomando una cerveza en Granada, en la terraza de El Higo, sobre las cuestas empinadas del Albaicín. El sol de este febrero quita el frío del anterior febrero, aunque la nieve aún puede verse en las montañas, al filo de sus palabras: “La primera vez que salí de casa, después de dejar la cárcel, vine con mi madre a este bar. Entras y te saludan, y basta con un gesto para sentir la empatía”. Acababa de dejar atrás Soto del Real, adonde habían ido a parar sus huesos después de que el magistrado dictara un auto de prisión preventiva por representar junto a su compañero Raúl García, contratados por el Ayuntamiento de Madrid, una obra de títeres. Enaltecimiento del terrorismo e incitación al odio.
“Por eso lo del domingo fue muy bonito. Me sentí muy emocionado. Fue un subidón. La gente salió muy contenta, se le saltaban las lágrimas y a nosotros también”, recuerda sobre el reestreno, hace poco más de un mes, de La Bruja y don Cristóbal. En el Teatro del Barrio, en Lavapiés. La camarera trae otra cerveza. Y otra tapa. “El teatro de cachiporra nace como teatro de burla hacia el poder y sirve de desahogo del pueblo. El malo siempre es el policía, el juez, el verdugo, el patrón, actualmente el banquero, el propietario, el propietulo. Se han ido perdiendo personajes como el cura o la mujer del titiritero, pero el policía y el juez no han cambiado, representan el mismo estatus de poder”. Casi nadie había visto la obra de la que todo el mundo había hablado. Ni siquiera el juez que los encarceló por ello.
El teatro está a rebosar. “Lo puedes seguir por streaming“, indican en la puerta a una chica que no tiene entrada. Es solo para socias y socios. Hoy no se cobra. Hoy se recompensa. Un niño ríe al primer cachiporrazo. La función ha comenzado. Un señor usurero pide dinero a una bruja por ocupar una casa que dice ser de su propiedad. Luego la viola y tiene un hijo. La bruja golpea a una monja porque quiere llevarse a su bebé. Suenan fuertes aplausos cuando sale el cartel de Gora Alka-ETA. Pero no lo sacan los titiriteros. Lo saca el títere policía, que fabrica pruebas contra la bruja. El agente le hace fotos junto a la pancarta, un supuesto libro contra la democracia y una albóndiga bomba. “Esta madrugada ha sido desarticulado un importante comando terrorista al que se le imputan diversos hechos horribles”, locuta una voz radiofónica. La bruja es acusada de brujería, terrorismo, feminismo, anarquismo… La noticia sale en las portadas de los periódicos. Es condenada a la horca. Cuando el juez le explica cómo debe colocar su cabeza, ella aprovecha para tirar de la cuerda. Los aplausos retumban en la sala. El público se pone en pie.
“Yo pensé que todo había sido un malentendido y que cuando declaráramos ante el juez y le explicáramos cómo era la obra y lo que había pasado nos iba a dejar en libertad”, dice Raúl por teléfono. Él aún sigue en Madrid, con la resaca de las buenas vibraciones. En unos días viajará a Granada, donde volverán a representarla, esta vez en la sala Apeadero: “Es un poco surrealista o absurdo que te suceda aquello que estás contando, pero aparte es bastante perverso. Esta historia es de ficción, pero es real, cuenta cosas sobre la realidad que vivimos y por eso decidimos contarla”. Nunca se le pasó por la cabeza no ya que los enviaran a la cárcel, sino que pudieran detenerlos por representar una obra en la que justamente denunciaban aquello por lo que fueron detenidos: la opresión del poder sobre las libertades. El triunfo de la libertad de represión sobre la libertad de expresión.
La historia de los titiriteros, cuya causa fue archivada posteriormente –aún esperan el archivo definitivo por el delito de incitación al odio– es el caso reciente más representativo del deterioro de la libertad de expresión en España, un país donde la aplicación de los delitos de terrorismo –cuestionable para muchos juristas– llegó incluso a cerrar un periódico –Egunkaria– que no tenía que haber cerrado. ¿Que está pasando para que dos personas vayan a prisión por un espectáculo de ficción crítico con el sistema? ¿Qué está ocurriendo en España para que condenen a un año de cárcel a una chica por hacer chistes sobre Carrero Blanco? ¿Qué pasa para que se condene a un cantante, a dos, a tres… por publicar tuits contra la monarquía, hacer canciones contra el poder, contra la corrupción? ¿Para que un joven anarquista haya permanecido más de 15 meses en prisión preventiva, como si fuera un terrorista, con una acusación basada en una pintada, una lombarda y unos líquidos de limpieza? ¿Qué está pasando para que todas estas personas, entre ellas humoristas , se sienten nada menos que ante un juez de la Audiencia Nacional?
“El Código Penal dice lo que dice, que no se puede ni injuriar al rey ni enaltecer el terrorismo, ni defender la lucha armada, ni humillar a las víctimas. Pero el espíritu de esos artículos nació en un contexto donde las víctimas de ETA tenían que aguantar las dianas en las puertas de su casa. Y ahora se aplica a casos como estos. ¿La Audiencia Nacional debe estar para estas cosas?”, se pregunta Eric Sanz, el abogado de los titiriteros, miembro de la Cooperativa Red Jurídica. Paradójicamente, según los datos del Poder Judicial, las sentencias por enaltecimiento del terrorismo se han multiplicado por cinco desde el anuncio del cese de la violencia de ETA. Y esto, la liquidación de la banda terrorista, es precisamente una de las cuestiones clave que han señalado dos jueces de la misma Audiencia Nacional, que acaban de absolver al tuitero Arkaitz Terrón. En un solo año, de 2014 a 2015, las diligencias de investigación incoadas por la Fiscalía por ese mismo delito aumentaron un 40%. El incremento coincide con la llegada al Gobierno del nuevo ministro de Justicia, Rafael Catalá, que no ha respondido a las preguntas de este medio. Tampoco la Audiencia Nacional.

Un triángulo represivo

El endurecimiento del Código Penal sobre los delitos de terrorismo aprobado en 2015; la entrada en vigor, ese mismo año, de la Ley Mordaza, impulsada por el exministro de Interior Jorge Fernández Díaz; y la criminalización de las feministas a raíz de las manifestaciones contra la reforma de la ley del aborto abanderada por el antecesor de Catalá, Alberto Ruiz-Gallardón, conforman los vértices de un triángulo que, a la luz de los casos enjuiciados, va aprisionando poco a poco a la libertad de expresión. “Nos preocupa que las propuestas de reforma puedan ser una respuesta del Gobierno y del poder legislativo a las numerosas manifestaciones que en los últimos años se han llevado a cabo en España”, manifestó un grupo de expertos de derechos humanos de la ONU.
Raúl prosigue por teléfono: “Estamos en el momento en el que se desenmascaran algunas creencias que teníamos sobre lo que podía ser la democracia o el Estado de derecho, un sistema político construido para que encaje en él perfectamente el capitalismo. Y esos derechos que nos reconoce el Estado, como el derecho fundamental a la libertad de expresión, son un lavado de cara para legitimar este sistema. Están ahí para quedar bonitos en el papel, pero solo hay libertades si las practicamos. No había libertad con Franco, pero no la ha habido nunca en democracia”. Ahí están –enumera– el encarcelamiento de actores de la compañía Els Joglars en la Transición, la condena a Suso Vaamonde por una letra ofensiva contra España en los años 80, los reiterados secuestros de revistas satíricas como El Jueves, la clausura de Egunkaria en 2003, la imputación del humorista Facu Díaz en 2015 o condenas recientes como las del cantante de Def con Dos, César Strawberry, por enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas.
Sale humo de un Cola Cao caliente en la sevillana plaza del Altozano, en el barrio de Triana. “Hoy, en muchas cosas, estamos mucho peor que cuando vivían Franco y sus esbirros. Ahora sigue habiendo más dictadores sueltos que actúan en nombre de esta llamada democracia y ese es el gran error. Hay menos libertad que nunca, sinceramente”, lanza sin anestesia el cantaor flamenco Manuel Gerena. Tiene 71 años, estuvo en la cárcel y fue multado ni sabe cuántas veces por su música: “De 200.000 pesetas, muchas. No pagaba ni una. Siempre le decía a Fraga en la prensa que no iba a pagar ni una multa porque no quería que aprovecharan mi dinero para comprar pistolitas a su policía represora. Estamos anticuados, obedecemos órdenes totalmente contrarias a la libertad de expresión, a la necesidad de justicia, de libertad, de dignidad de los seres humanos”. Recita una letra de memoria: “Vergüenza debe de darte / si eres patrón de estas tierras / vergüenza debe de darte / que esté tan alta la hierba y el pueblo muerto de hambre / o las labras o las dejas”. Del bolsillo de la camisa sobresale un boli rojo y otro negro. “Escribo todos los días. Mis canciones están más vigentes que nunca”. Toma un poco de agua y surge otra: “Donde reina el fanatismo / nunca es libre el pensamiento / mutilada es la palabra / que quiere gritar al viento”.
¿Qué está pasando, entonces, en España para que una víctima del franquismo diga que hay menos libertad que con Franco? Según el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla Joaquín Urías están ocurriendo dos cosas principalmente: “Una, el triunfo en nuestro país de la idea de que deben prohibirse las opiniones que promuevan la intolerancia, algo propio de otros sistemas jurídicos y sociales; y dos, la ideología tremendamente conservadora de la mayoría de nuestros jueces y fiscales. Hemos importado el concepto, extraño a nuestra cultura, de que no pueden permitirse las opiniones ideológicamente peligrosas y le damos el poder de controlar eso a un poder judicial muy conservador”.
ttiriteros Raúl García y Alfonso Lázaro, tras finalizar la obra en el Teatro del Barrio. FERNANDO SÁNCHEZ
RAÚL GARCÍA Y ALFONSO LÁZARO, TRAS FINALIZAR LA OBRA EN EL TEATRO DEL BARRIO. FERNANDO SÁNCHEZ
Cuando los titiriteros abandonan el escenario del Teatro del Barrio, una mujer susurra en la segunda fila: “Eso fue un montaje, un montaje”. Raúl está convencido de que efectivamente hubo una persecución ideológica: “El juez es muy consciente de lo que está haciendo cuando nos envía a prisión, creo que sabe que está cometiendo una barbaridad, pero le da igual. Su actuación y la de la fiscal [Carmen Monfort] están sirviendo al montaje político y mediático de la derecha para criminalizarnos, pero también para atacar al Ayuntamiento de Madrid [presidido por Manuela Carmena] justo cuando Podemos estaba viendo si podía pactar con el PSOE para que hubiera una coalición de supuestas izquierdas en el Gobierno. No creo que estuviesen confundidos, porque nos tomaron declaración, nos pudimos explicar”. Las explicaciones, sin embargo, cayeron en saco roto, como prueba el auto de prisión. “Nosotros le decíamos ‘mire, lo que me está diciendo es igual a decir que si en una peli de nazis aparece una esvástica estamos haciendo apología del nazismo’. Cada cosa les indignaba más. Y era un teatro también, no era una indignación verdadera. Así funciona el Estado de derecho. Daba igual lo que hubiera pasado. Tenían súper claro lo que iban a hacer con nosotros antes de que declaráramos”.
El catedrático de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid Manuel Cancio llega a cuestionar incluso la propia existencia de la Audiencia Nacional tal y como está configurada actualmente: “Es un tribunal especial, una anomalía en la demarcación judicial, en la determinación del ‘juez natural’, que no existe en otros países de Occidente. En ella se concentran, a mi juicio, demasiados procesos que generan un altísimo interés en los resortes del poder político-económico, no solo en materia de terrorismo, sino también en derecho penal económico. No encuentro ninguna razón organizativa sólida para esta concentración”.Su abogado coincide en el análisis: “Los intereses políticos que juegan en un poder que debería ser independiente como el judicial son totales. Otro ejemplo de lo que digo es el caso de Guillermo Zapata, acusado de humillación a las víctimas por un chiste antiguo en Twitter”. Finalmente absuelto por la Audiencia Nacional, el caso de este concejal de Ahora Madrid fue archivado y reabierto varias veces por la insistencia de Concepción Espejel y Enrique López, dos jueces apartados del caso Gürtel por su afinidad al PP.
“¡Ánimo!”, gritan desde las gradas del Teatro del Barrio a Cassandra Vera, estudiante de Historia de 21 años. Aún no había sido condenada. La obra ha dado paso a una mesa redonda compuesta por varios afectados por las reformas represivas y juzgados o en vías de enjuiciamiento por la Audiencia Nacional: “Mi abuelo me contó que el mismo día que murió Carrero Blanco ya se hacían chistes en Barcelona. Son casi patrimonio nuestro”, explicó la joven. En un manifiesto, más de 200 profesores de Derecho Penal situaron su historia como síntoma una justicia anómala: “Este tipo de chistes son conductas socialmente aceptadas que no solo no constituyen delito atendiendo al texto del Código Penal vigente, sino que bajo el régimen de derechos y libertades de la Constitución de 1978 no pueden constituirlo”‘. La Audiencia Nacional, sin embargo, ha determinado que sí: “No se trata de penalizar el chiste de mal gusto, sino que una de las facetas de la humillación consiste en la burla, no recreada con chistes macabros con un sujeto pasivo indeterminado, sino bien concreto y referido a una persona a quien se identifica con su nombre y apellidos”, afirman en la sentencia condenatoria los magistrados Juan Francisco Martel, Teresa Palacios y Carmen Paloma. Es decir, los hechos juzgados no pueden ser considerados como libertad de expresión, concluyen.
Una imagen de Cassandra en el Teatro del Barrio.
UNA IMAGEN DE CASSANDRA EN EL TEATRO DEL BARRIO.

La arbitrariedad en las redes sociales

El uso de las redes sociales ha permitido a la gente expresarse sobre todo lo imaginable y más, pero lo que antes podía suscitar un reproche social ahora es perseguido penalmente. “Uno tiene la falsa sensación de estar constantemente comentando cuestiones como si fuera una charla entre amigos. Pero lo que se dice ahí queda permanentemente escrito y, sobre todo, llega potencialmente a toda la población. El problema es que a esa situación, que es nueva, los jueces y fiscales le aplican una legislación antigua, preparada para reprimir las ofensas graves que se difundían antes de manera ocasional a través de los medios de comunicación tradicionales. La gente dice burradas entre amigos, y la ley reacciona como si las dijera en la televisión o en la portada de un periódico de tirada nacional”, explica el profesor Urías. Él mismo, usuario de Twitter, asegura haberse autorreprimido: “Incluso en casos en los que yo creo que estaría protegido por la libertad de expresión, por si las moscas, a veces he preferido no arriesgar”. La misma sentencia absolutaria de Terrón se refiere también a ello: “Una sociedad democrática que se organiza sobre los valores de la libertad y el pluralismo político no puede sofocar, impedir o censurar todo tipo de mensajes de crítica o de disenso de la forma política del Estado, de la política penitenciaria o de las relacionadas con la memoria oficial del pasado”, sostienen los magistrados Ramón Sáez y Manuela Fernández.
La situación llega a concluir causas de una forma sorprendente: la Audiencia Nacional ha confirmado –en este caso en aplicación de la Ley contra la Violencia en el Deporte–, la multa de 60.000 euros al hombre que se burló de la muerte de Jimmy, un hincha del Dépor, mientras que la investigación por su asesinato ha sido archivada. De fondo aguarda otro debate: la arbitrariedad con la que se persiguen esos comentarios, independientemente de si hay o no que perseguirlos. Un ejemplo. El día de la condena a Strawberry, un usuario de Twitter retuiteaba este mensaje: “El asesinato de Federico García Lorca está justificado desde el minuto 1 por maricón. He dicho!!!”. Y continuaba: “Coged este tweet. Cambiad García Lorca por Carrero Blanco. Maricón por dictador. Y tenéis una condena de dos años en la AN”. En España, además, la apología del franquismo no es delito. El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, se ha librado ya en más de una ocasión de las querellas presentadas por familiares de víctimas.
IMAGEN DE FACU DÍAZ ENCAPUCHADO POR LA QUE FUE IMPUTADO.
Otro ejemplo: “Si en un tuit en vez de torero pones Pilar Manjón se crea un agujero espacio-temporal que impide que la Audiencia Nacional lo vea”, escribió otro tuitero comparando la tibia reacción ante los ataques recibidos por esta mujer, símbolo de las víctimas del 11-M, y la denuncia a un maestro valenciano que se alegró de la muerte del torero Víctor Barrio. El reciente fallecimiento de Bimba Bosé encarna otro ejemplo paradigmático. Tras la presión de quienes precisamente denuncian esa arbitrariedad, la Fiscalía anunció que investigaría los insultos contra ella y su familia. Finalmente, el Ministerio Público informó de que tenía “dificultades” para hacerlo porque o habían sido borrados o se habían realizado desde servidores en el extranjero, según recogió la Cadena SER.
Unos turistas llegan a la terraza de El Higo, que se ha llenado ya de comensales. Alfonso se coloca su pelo lacio detrás de la oreja y pide una hamburguesa de cordero: “Está guay que no investiguen esos tuits, y si la Fiscalía dice que no los investiga es una justificación”. ¿Cuál debe ser entonces el límite de la libertad de expresión? ¿Debe haber un límite? “Es un arma de doble filo esa pregunta, porque, como ves, tendemos a comparar los casos. Vemos lo que le está pasando a unos mientras que otros se van de rositas. Y creo que nos están contaminando con esa arma de doble filo. Sí que puede haber una estrategia del Gobierno con la que se persigan una serie de tuits, canciones o discursos incómodos para él, pero lo que está haciendo la sociedad es contagiarse de eso y pedir también que juzguen a los otros, y eso es erróneo y perverso. Nos hemos acostumbrado a llamar a la policía hasta para que el vecino baje la voz de la tele”. El mismo ministro –y juez– Juan Ignacio Zoido, sucesor de Fernández Díaz en Interior, ha formado parte directa del debate últimamente con un tuit de apoyo a los jugadores del Betis por acoger a Zozulya, acusado de defender ideologías neonazis.
“No sé si hay un ataque discriminado, pero hay un delito, que es el de humillación a las víctimas y hay que hacer una interpretación estricta de la ley. Lo que no es de recibo es que las víctimas como la nieta de Carrero Blanco o Irene Villa afirmen que no se sienten ofendidas por esos comentarios y aun así se castiguen. La labor de los jueces es distinguir entre los que son merecedores de sanción penal y los que son exabruptos que no tienen que tener castigo”, concluye el portavoz de Jueces para la Democracia, Ignacio González, quien resume esta deriva judicial como “jurisprudencia mordaza”. Su asociación y la ONG Rights International Spain han pedido al relator especial sobre la independencia de magistrados y abogados de Naciones Unidas una visita en misión especial a España. Para Urías, perseguir las opiniones odiosas es un despropósito que llevará al totalitarismo: “Incluso aunque gane el bando que pide que se prohíban las opiniones machistas, homófobas o xenófobas, estaríamos censurando la posibilidad de discusión pública de determinadas ideas. Eso es una aberración democrática”.
Raúl fija el límite en el mismo punto que el de todas las libertades: “Lo tenemos que poner nosotros mismos y no digo individualmente sino con la gente que te rodea. La libertad solo tiene sentido si va de la mano de la responsabilidad y si va de la mano del diálogo con la gente que te rodea. Debe haber una autorregulación y, básicamente, depende del contexto, sin temer a equivocarnos, que es algo humano”. Ese fue el argumento en el que se fundamentó la Audiencia Nacional para absolver a Strawberry y el que posteriormente obvió el Tribunal Supremo, que lo condenó tras el recurso de la Fiscalía. Para la abogada Isabel Elbal, que considera que la libertad de expresión no tiene límites, el quid de la cuestión es la imprecisión del propio delito de enaltecimiento del terrorismo, que Podemos ha pedido suprimir del Código Penal y el PSOE se ha mostrado abierto a modificar. Izquierda Unida también ha registrado una pregunta al Gobierno sobre el estado de la libertad de expresión tras la sentencia condenatoria de Cassandra Vera, que ha anunciado que recurrirá.
Ordenadores, altavoces, la embocadura del teatro… Todo se quedó en la calle cuando la Policía detuvo a los titiriteros. Casi todo, matiza Alfonso, como si estuviera viendo en tiempo real, tras sus gafas, cómo los agentes se llevaban las armas del delito: “Era esperpéntico. Tú veías al madero con un bolsillo de tela de estos de la compra que teníamos allí, con un títere, una horca y dos cachos de cartulina y decías ‘vamos a ver, ¿a dónde vas?’. Que, por cierto, no se llevaron la albóndiga bomba que era supuestamente la prueba terrorista”. Raúl hace una broma: “No eran artificieros, era la Policía Municipal y no entendían tanto de explosivos”. Tampoco se llevaron la bruja. La última vez que vieron a sus títeres incautados estaban en manos de la fiscal. “No sé, igual están en la Audiencia Nacional o en casa del juez o igual los ha repartido con la fiscal para hacer su teatrito en casa. Los seguiremos pidiendo”. Hacer los nuevos les ha llevado aproximadamente un mes.
Un libro editado en 2013 por Grupos Anarquistas Coordinados, y que puede descargarse en Internet, fue clave en el proceso. “La fiscal insistió en que teníamos un libro contra la democracia –rememora Alfonso–. Y le respondí que no, que eran cartulinas dobladas con la portada impresa. ‘Ya, ya, si lo tengo aquí’, decía. ¿Entonces por qué dices que llevábamos un libro, para que conste en el auto? ¿Y qué problema hay si hubiéramos llevado un libro? ¿Somos más culpables de terrorismo por ser poseedores de un libro? Y de repente te das cuenta de que te has estado justificando de cosas no solo que son mentira sino de cosas que no son delitos”. El libro ya había formado parte de otros procedimientos: “Por eso lo incluimos, como guiño. El Mundo publicó su contenido. ¡Este es el libro que le han incautado! El libro que demuestra que son los malísimos. Y ellos sí lo pueden difundir”.
Y puede, con todo ello, que el de los titiriteros no sea el caso más grave frente a los que quedan por venir. El catedrático Cancio advierte de que las novedades incluidas en el Código Penal pueden llegar incluso más lejos de lo que se ha visto hasta ahora: “Piénsese que se introduce hasta el delito de colaboración con el terrorismo por imprudencia”. Otros países en Europa también han reformado sus leyes bajo la excusa del terrorismo para coartar la libertad de expresión. “Pero en España se ha llegado más lejos que en ningún ordenamiento occidental a la hora de incluir delitos extraordinariamente vagos y que pueden aprehender comportamientos de lo más variado. Es una banalización legal del terrorismo y una engañosa pesadilla de la prevención”.
En su explicación, Cancio realiza un paralelismo con la política del nuevo presidente de EEUU, Donald Trump, que argumentó que como la tortura es efectiva, había que usarla para proteger las vidas americanas: “En consecuencia, en materia de terrorismo se proponen abiertamente unas reglas jurídico-penales ajenas al sistema constitucional, un derecho penal del enemigo separado del común, del derecho penal del ciudadano”.

La institucionalización del miedo

Candela Bettencourt rompe a llorar en la mesa de debate. Tiene 21 años y es miembro del colectivo Straight Edge Madrid. Estuvo en la cárcel acusada de pertenencia a organización criminal, daños y apología del terrorismo junto a cinco compañeros más sin pruebas contundentes. Uno de ellos, conocido como Nahuel, aún permanecía en prisión aquel día. Salvando el tiempo y todas las distancias, su historia trae al presente el pasado del abogado Gonzalo Boye, condenado en 1996 por la Audiencia Nacional a 14 años de prisión por colaborar con ETA en el secuestro del empresario Emiliano Revilla, con la única prueba, según denuncia en un documental, del testimonio de uno de los acusados, que ni siquiera se presentó al juicio. Hoy es el editor de Mongolia, una revista satírica con muchos seguidores, pero también detractores: “No se puede trabajar con miedo, para eso es mejor no hacer nada. En cualquier caso tampoco se trata de ser temerario, siempre se ha actuado conforme a un marco legal concreto. Cada número está muy cuidado, también desde una perspectiva legal”.
Candela prosigue: “Pierdes tu vida. Destripan tu activismo, generan miedo en tu familia, desconfianza. Siempre queda el ‘algo habrán hecho’. ¿Qué libertad es esta?”. Cassandra, a su lado, muestra su perplejidad ante este caso, que no conocía. Ella revive la pesadilla que la acompañó durante mucho tiempo: su mejor amiga, Diana, dejaba de hablarle al enterarse de que la Fiscalía le pedía dos años y medio de cárcel. “Me callé por miedo. Solo se lo dije a mi hermana y a un amigo. Quieren que nos callemos, que aceptemos la condena y decir que ellos tenían razón. Cuando finalmente se lo conté a Diana, me dio un abrazo y se cagó en los muertos del fiscal”. En la esquina, César Strawberry lo corrobora: “Ahora se quieren criminalizar hasta hábitos alimenticios como ser vegano. Se persigue incluso que temas lo que piensas”.
Allí mismo, esa misma tarde, poco antes de la función, flotaba por el ambiente un cierto halo de intranquilidad ante la posibilidad de que pudiera acudir la Policía. “Yo no tuve miedo –asegura Raúl–. Tuve agobio con tanta prensa. Pero la preocupación de que pudiera venir gente a la puerta sí la había tenido previamente. El domingo no se me pasó por la cabeza”. Las familias y amistades de Alfonso y Raúl –30 años el primero, 35 el segundo– están presentes en la sala. Ellas también fueron víctimas de ese miedo prácticamente común a todos los afectados entrevistados para este número. “Después de detenernos, había compañeras que te decían que estaban revisando sus textos. Una de ellas iba a hacer un circuito en colegios para niños de 16 años. Y era una obra que llevaba ya dos años moviéndola”.
La Ley Mordaza ha sido la última gota de ese intento de represión a través del miedo que tanto recuerda a Manuel Gerena a otros tiempos: “A mí me ha tocado conocer casi todas las comisarías de España, he pasado las 72 horas obligatorias antes de llevarte ante el juez y he sido un tipo muy incómodo para el franquismo y para mucha gente que vino después porque yo sigo diciendo mi verdad y no me va a callar nadie”. En los seis primeros meses de la implantación de la oficialmente denominada Ley de Seguridad Ciudadana, fueron impuestas 40.000 sanciones. A Belén Lobeto la multaron por llevar un bolso con una imagen de un gato y las siglas ACAB junto a la leyenda: All cats are beautiful. Todos los gatos son bonitos. En la denuncia, los agentes concluyeron que esas siglas correspondían a All cops are bastards. Todos los policías son unos gilipollas. “Las instituciones quieren ejercer un control sobre la población basado en el miedo. Miedo a decir lo que uno piensa, a manifestarse, a protestar, porque en cualquier momento nos pueden denunciar, multar, detener… Yo no me siento libre de decir lo que pienso, al menos públicamente, pero ni yo ni nadie en función del tema que estemos tocando”. Aun así, tras el archivo, Belén volvió a usar su bolso: “Con mucho más orgullo que antes. Eso demuestra que llevarlo no fue delito nunca y, por lo tanto, otros casos similares tampoco lo son, ni deberían serlo. Pero hay cosas de las que no quieren que se hable”.
RITA MAESTRE, DURANTE EL JUICIO POR EL CASO DE LA CAPILLA DE LA COMPLUTENSE.
Recuerdan los titiriteros que, a los pocos minutos del inicio de la obra aquel 5 de febrero de hace un año, ya comenzaron a escuchar los primeros gritos hostiles: “Iros a Cuba”. Estaban presentando en ese momento a la bruja: “Una mujer luchadora que, por querer vivir en libertad y conforme a sus principios, recibe la violencia del Estado, la violencia estructural a la que se tiene que enfrentar día a día”, detalla Raúl. La criminalización del feminismo también se ha recrudecido en los últimos tiempos. Antonia Ávalos y Rocío Ballesta, que fueron imputadas por procesionar un coño insumiso en una protesta por los derechos laborales de las mujeres, denuncian el afán del PP, en connivencia con la Iglesia, por querer mantener a las mujeres calladas y sometidas. Un pecado como la blasfemia todavía tiene rango de delito en este país, como quedó demostrado también en el caso de la capilla de la Complutense, por el que fue condenada y finalmente absuelta Rita Maestre –sus respuestas a las preguntas enviadas por email no habían sido recibidas al cierre de esta edición–.




Alfonso pide café y tarta de queso. La conversación fluye ahora por Benavente, por Lorca, por los títeres de cachiporra, por la cultura, por el arte político, por el arte por el arte, por un febrero muy Noviembre, por querer cambiar el mundo y que el mundo no te cambie a ti. Cambio de turno en El Higo. La nueva camarera es amiga de Alfonso. Trae el café, la tarta de queso y un abrazo. Esta noche ponen jazz. Nadie les ha pedido perdón.