venres, marzo 20, 2020

Chomsky habla del coronavirus, y sus consecuencias

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Noam Chomsky se ha pronunciado con esta contundencia acerca del coronavirus

El activista, filósofo, politólogo y lingüista, Noam Chomsky hace referencia al coronavirus, pandemia que afecta a más de 120 países y analiza el impacto de éste en la geopolítica mundial.
1) USA necesitaba imperiosamente parar y retrasar la locomotora china, para no perder su supremacía mundial económica y su papel de gendarme planetario.
2) La CIA, Bildeberg, Israel y demás poderes mundiales, acuerdan hacer estallar una guerra bacteriológica de baja intensidad, propagando en territorio chino, un virus de laboratorio, el COVID19.
3) Guerra de baja intensidad porque el virus no afecta a los niños y jóvenes (mano de obra futura) y en cambio se ceba con las personas mayores (mano de obra inactiva).
4) La estrategia USA pasa por propagar el virus en la ciudad donde el gobierno chino tiene un laboratorio de investigación bacteriológica del coronavirus, sars, mers y ébola.
Así tiene la coartada perfecta para echar la culpa al gobierno chino sobre la hipótesis de un escape o accidente fortuito.
5) La estrategia USA pasa por expandir el virus en el mes de enero, Año Nuevo chino para producir una parálisis total, al haber millones de desplazamientos y que afectarán a todos los sectores de la sociedad china.
6) La estrategia USA en una primera fase pasa por tener a raya a varios enemigos de la Administración Trump, y así el siguiente país infectado de importancia es Irán, soltando el virus letal para ser obligado a paralizar su economia, sociedad y posible respuesta de sus fuerzas armadas, sobre todo ante el riesgo militar que pueda implementar contra Israel.
7) El siguiente enemigo afectado de importancia es Europa, siempre muy hostil a Trump y a sus recetas económicas proteccionistas.
Para ello inoculan el virus en la región de Lombardía (Italia) donde gobierna la Liga Norte de Salvini. Recordando que Salvini es un traidor a ojos de la inteligencia americana por apoyar a Putin en todos los foros internacionales y verse implicado en sobornos rusos.
Ya parecía resultar extraño la dispersión del virus en una región rural de la Italia profunda.
Pero la venganza se sirve en plato bien frío y Salvini no fue siquiera recibido por Trump en su gira americana. Relaciones congeladas y bien distantes.
También Italia es escogida cómo país receptor del virus, por entablar excelentes relaciones comerciales con China en una Nueva Ruta de la Seda.
La inteligencia americana sabe que después de Italia, la Unión Europea sufrirá un colapso económico global al verse paralizadas sus economías nacionales en su lucha contra el virus.
El esfuerzo titánico de Europa ante ésta amenaza bacteriológica dará lugar a una debilidad frontal europea ante el Brexit británico, beneficiando al primer ministro Johnson el gran aliado inglés de la Admón. TRUMP.
9) Una vez consumida la Pandemia paralizadora del planeta, llegará la segunda fase.
Control total de la guerra bacteriológica al poseer desde el primer momento la VACUNA GLOBAL del Covid19 desde su producción en laboratorios americanos.
Luego de la dispersión y caos sanitario mundial, llegará el orden capitalista nuevamente, así reseteadas las economías nacionales, el nuevo valor en alza se llamará industria química USA, que a su antojo venderá patentes a países amigos y al CONTRARIO, bloqueo farmaceútico a países enemigos, debilitándolos aún más, si cabe o presionando a gobiernos hostiles a cambio de las vacunas salvadoras.
10) Tercera fase: Implementación del Nuevo Orden Mundial con el cambio de las relaciones entre países:
  • Desaparición de la Unión Europea.
  • Desaparición de enemigos potenciales cómo Iran, Corea del Norte, Venezuela, etc.
  • Debilitamiento de China continental y Rusia.
  • Nuevo patio trasero: USA en Latinoamérica.
  • Globalización planetaria alrededor de la nueva USA y su poder omnímodo.







https://solidariosdelasanidad.blogspot.com/2020/03/noam-chomsky-se-ha-pronunciado-con-esta.html?spref=fb&m=1

mércores, marzo 18, 2020

Refundar el capitalismo (otra vez) Joaquín Estefanía

Refundar el capitalismo (otra vez) | Babelia | EL PAÍS

Refundar el capitalismo (otra vez)

Una década larga después de que los políticos avanzasen la idea, son los economistas, filósofos y sociólogos los que pretenden suprimir los excesos y abusos del mercado para que éste sobreviva



Ilustración de Pep Boatella.





La principal credencial del capitalismo —­mejorar el nivel de vida de todos de manera ininterrumpida— está en entredicho. Para quienes se quedan por el camino, el capitalismo no está funcionando bien. Por ejemplo, la mitad de la generación nacida en la década de los ochenta está rotundamente peor que la generación de sus padres a la misma edad. La ansiedad, la ira y la desesperación de esas cohortes de edad (y la de los mayores de 45 años que se queda sin trabajo) hacen trizas las lealtades políticas de antaño, sean del signo ideológico que sean. El síndrome del declive personal comienza con la pérdida de un empleo satisfactorio. La apoteosis del capitalismo actual se debería, en buena medida, a la debilidad creciente del poder de la fuerza de trabajo (los asalariados y los sindicatos). Desde antes de la Gran Depresión de los años treinta del siglo XX no había vuelto a suceder, en una escala tan grande, que el segmento más acaudalado de la sociedad se quedara con una porción más grande de los ingresos.
 Joseph Stiglitz dice, refiriéndose a EE UU pero con validez casi universal, que “evolucionamos de manera resuelta hacia una economía y una democracia del 1%, por el 1% y para el 1%”. Es por ello por lo que el Nobel de Economía abomina de la política de Donald Trump y piensa que las políticas públicas activas que deberían practicarse son la antítesis de las existentes, una especie de mezcla contemporánea de Teddy Roosevelt (presidente republicano) y Franklin Delano Roosevelt (presidente demócrata). Las brechas que escinden a la sociedad son tan profundas (entre el campo y la ciudad, las élites cualificadas y aquellos que no han tenido acceso a una educación superior, los ricos de los pobres, hombres y mujeres, y la brecha de expectativas que albergan las clases medias…) que cree que el gradualismo para cerrarlas es inadecuado porque ésta es una época de cambios fundamentales en la que se precisan transformaciones drásticas en el seno de una democracia sólida que refrene el poder político de la riqueza concentrada en pocas manos. Se debe abandonar la confianza ciega y errónea en la “economía del goteo” que predica que, al final, todo el mundo se beneficia del goteo. La experiencia empírica dice que los beneficios del crecimiento muchas veces no llegan a todos.
Del conjunto de los libros analizados se desprende una idea fuerza: un alegato contra el capitalismo abusivo de nuestros días, que gobierna para las élites. Existe el poder de reconstruir los cimientos del capitalismo, pero no posee una alternativa viable, y las que se han intentado poner en práctica han resultado peores y, en algunos casos, mucho peores. Hay que huir de lo que Paul Krugman denomina las “ideas zombis”, ideas que van dando tumbos, arrastrando los pies y devorando el cerebro de la gente pese a haber sido refutadas por las pruebas. Por ejemplo, la idea insistente (e ideológica) de que gravar a los ricos es sumamente destructivo para la economía en su conjunto, o que las rebajas fiscales a las rentas altas generarán un crecimiento económico milagroso. O la de quienes se oponen a que los Gobiernos desempeñen un papel mayor en la gestión de la economía, argumentando que dicho papel no solo es inmoral, sino también contraproducente e incluso tumoral. Y si los datos no avalan su opinión, atacan tanto a los datos como a quienes los presentan.
Krugman no es optimista pues entiende que, en nuestros días, aceptar lo que dicen los datos sobre una cuestión económica es visto, en muchos casos, como un acto partidista; incluso formular determinadas preguntas se considera también un acto partidista. Se apoya en el sociólogo David Patrick Moynihan, cuando escribió que “todo el mundo tiene derecho a tener su propia opinión, pero no sus propios hechos”.
Leer tanta literatura sobre la saga y fuga del capitalismo actual permite establecer una analogía entre “el fin de la historia” de Fukuyama, de principios de los años noventa, y el “fin del capitalismo” de los años veinte del siglo XXI. Aquella seguridad que daría la victoria del liberalismo sobre el autoritarismo ha devenido en una inseguridad global y multiplicación de la vulnerabilidad individual. No se puede separar la economía de la política si se pretende avanzar en un examen certero de las circunstancias. La economía es demasiado importante para dejársela solo a los economistas.

'CAPITALISMO. NADA MÁS'

Autor: Branko Milanovic.
Traducción: Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda Gascón.
Editorial: Taurus, 2020. A la venta el 2 de abril.
Formato: tapa blanda (368 páginas) y ebook.

'BUENA ECONOMÍA PARA TIEMPOS DIFÍCILES'

Autores: Abhijit V. Banerjee y Esther Duflo.
Traducción: Marta Valdivieso Rodríguez y Ramón González Férriz.
Editorial: Taurus, 2020. A la venta el 26 de marzo.
Formato: tapa blanda (496 páginas) y ebook.

'CAPITAL E IDEOLOGÍA'

Autor: Thomas Piketty.
Traducción: Daniel Fuentes.
Editorial: Deusto, 2019.
Formato: tapa dura (1.248 páginas) y ebook.

'CAPITALISMO PROGRESISTA'

Autor: Joseph E. Stiglitz.
Traducción: Jaime Enrique Collyer Canales.
Editorial: Taurus, 2020.
Formato: tapa blanda (496 páginas) y ebook.

'EL FUTURO DEL CAPITALISMO'

Autor: Paul Collier.
Traducción: Ramón González Férriz / Marta Valdivieso Rodríguez.
Editorial: Debate, 2019.
Formato: tapa blanda (352 páginas) y ebook.

'CONTRA LOS ZOMBIS'

Autor: Paul Krugman.
Traducción: Yolanda Fontal Rueda.
Editorial: Crítica, 2020.
Formato: tapa dura (464) y ebook.

'EXCESOS'

Autor: Emilio Ontiveros.
Editorial: Planeta, 2019.
Formato: tapa blanda (320) y ebook.

'¿FUNCIONA EL CAPITALISMO?'

Autores: Jacob Field y Matthew Taylor.
Traducción: Cristóbal Barber Casasnovas.
Editorial: Blume, 2019.
Formato: tapa blanda (144 páginas).

'SOMBRAS. EL DESORDEN FINANCIERO EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN'

Autores: Michael Ash y Francisco Louça.
Traducción: Roser Garí Pérez, Javier Maestro y Adrián Sánchez.
Editorial: Sylone, 2019.
Formato: tapa blanda (416).

'CIVILIZADOS HASTA LA MUERTE'

Autor: Christopher Ryan.
Traducción: Lucía Barahona.
Editorial: Capitán Swing, 2020.
Formato: tapa blanda (296 páginas).

'CAPITALISMO. CRISIS Y REINVENCIÓN'

Autor: Ramón Casilda Béjar.
Editorial: Tirant Humanidades, 2019.
Formato: tapa dura (532 páginas).

luns, marzo 16, 2020

#PlanDeChoqueSocial para que esta crisis no la pagemos los de siempre.



#PlanDeChoqueSocial para que esta crisis no la pagemos los de siempre – CGT

“Hay intereses de clase y raza que nos separan a las nombradas mujeres”

“Hay intereses de clase y raza que nos separan a las nombradas mujeres” | Periódico Diagonal



Yuderkys Espinosa, feminista dominicana antirracista y disidente sexual, estuvo en Madrid para presentar el libro que coordina, Tejiendo de otro modo: Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en ‘Abya Yala’ [nombre dado al continente americano por el pueblo Kuna de Panamá y Colombia, previo a la invasión]. El libro aborda los debates sobre colonialidad del género y (hetero) patriarcado, las experiencias de resistencia y las apuesta descoloniales.
¿Cuáles son las principales luchas y debates que se están dando en el macroespacio del feminismo latinoamericano?
En el feminismo hay muchas disputas de sentido y no todos los feminismos son lo mismo, pero también hay lo que llamo acuerdos fundamentales, consensos y verdades (con mayúscula) que son o han sido consensuados dentro del feminismo, lo que, parafraseando a Santiago Castro-Gómez cuando analiza el pensamiento latinoamericanista, nombro como “la Razón feminista latinoamericana”. Estoy interesada en escudriñar ese suelo común que arrastra como densidad el concepto feminismo y que remite a sentidos de interpretación de la opresión y apuestas de futuro que confrontan a nosotras las feministas con las luchas de las mujeres que prefieren no nombrarse feministas. Estas son mujeres racializadas y subalternas que el feminismo, las instituciones estatales, pastorales, científicas, incluyen dentro de un grupo más o menos homogéneo –más allá de su adscripción a pueblos, grupos, comunidades–, que han sido pensadas por fuera de lo humano y que por tanto contraponen el sentido moderno de lo que es pensando como mujer. Es ilustrativo que esta subalterna, aun aprendiendo a nombrarse y significarse a través del apelativo “mujer”, no se encuentre contenida por una propuesta –como la feminista– que se pretende interpeladora de “todas” las mujeres. Las racializadas subalternas erosionamos de maneras múltiples las significaciones que el feminismo, las instituciones y el proyecto moderno en su conjunto comparten de lo que es una mujer.
Algunas de nosotras estamos diciendo, si mujer siempre es blanca, quizás las negras, las afro y las indígenas no somos mujeres. Pienso en Sojourner Truth preguntándole a las feministas: “¿Acaso no soy yo una mujer?”. Mucha gente va a interpretar esta pregunta como un intento de parte de las mujeres negras de buscar un lugar dentro del concepto mujer y la comunidad feminista.
¿Cuál es tu respuesta?
A mí me interesa llevar esta pregunta hasta sus últimas consecuencias, verla como una interpelación, sin posibilidad de respuesta por parte del feminismo. Y digo que quizás la respuesta a esta pregunta de Truth es que al fin no hay posibilidad para las “mujeres negras” de ser “verdaderas” mujeres. Creo que si hay que interpelar al feminismo en el sentido de ser también reconocidas como mujeres es porque al final no lo estamos siendo. Veo potente la posibilidad de admitir que más de un siglo después seguimos sin serlo para el pensamiento feminista. Habrá que admitir el fracaso de esa interpelación. También habrá que admitir que efectivamente puede ser que dentro de una genealogía de los deseos y de las luchas o resistencias también hay una apuesta por parte de los pueblos racializados de terminar adscribiendo a la matriz moderna y, con ello, al modelo binario de género: admitir que una de las estrategias para llegar a ser humanos es volvernos mujeres y varones, en el modo en que ha sido definido y producido por la modernidad.
 
"Estoy interesada en escudriñar ese suelo común que arrastra el concepto, el nombrarse feminista"
¿Entraría el feminismo descolonial o la perspectiva descolonial dentro de los feminismos?
Se puede decir que sí, aunque lo nombraría feminismo antirracista descolonial. Entre quienes estamos luchando en esto, hay una cantidad de matrices de lectura que hacen difícil el consenso. En este sentido digo que hemos nacido partidas, fracturadas porque la verdad es que la manera en que adscribimos a esta crítica del racismo y de la colonialidad tiene fuentes muy distintas.
Entre los debates que estamos teniendo está, por ejemplo, el pensar si hay que hacer un esfuerzo por mirar las categorías que hemos usado en el feminismo, pero que han sido producidas por el feminismo blanco burgués eurocentrado; y si esas categorías que se han visto como universales para intentar explicar una opresión basada en el género servirían para pensar cualquier cultura, cualquier comunidad o sociedad en cualquier época de la historia. Otra de las cuestiones que estamos repensando es la utilidad del concepto de patriarcado y la idea de género misma,ver si estas categorías responden a la experiencia histórica de construcción de la sociedad europea y no a la de otros lugares del mundo. Ahí hay una apuesta a repensar la pregunta “¿será que esto nos sirve para pensar sociedades anteriores, para pensar una historia de Abya Yala en otra clave que la de los invasores y genocidas?”. Dentro de esta heterogeneidad temporal y estructural que se da en nuestro continente, al mismo tiempo que existe el espacio globalizado de los Estados nación hay resistencias culturales asentadas en territorios que hacen rupturas epistémicas y materiales con el modelo occidental. Habría que preguntarse esto antes de ir a la comunidad: “¿Hay otras experiencias de pensar los cuerpos, de organizarlos en lo social?”. Éstas son el tipo de preguntas que nos estamos haciendo aún en un nivel más teórico, pero que tienen consecuencias políticas. Desde ahí creemos que el feminismo debe ser revisado en sus bases eurocéntricas y su matriz moderna; debemos poner entre paréntesis todas las verdades que nos han enseñado sobre el porqué de la opresión de las mujeres, así como el tipo de política para lograr superarla. Hay que desuniversalizar estas verdades, hay que repensarlas y reelaborarlas a la luz de lo que estamos aportando aquellas cuyas vidas y experiencias no responden a la mujer blanca. Hay que repensar la cuestión del patriarcado así como las nociones dicotómicas y universales de varón-mujer; preguntar en qué contextos éstas han funcionado, hacer una genealogía de su producción y de su surgimiento.
¿Hay una pérdida de perspectiva respecto al origen de estas opresiones?
La idea de raza y el racismo tienen una historia con fecha de inicio, también la tiene la sociedad de clases. Me resisto, y esta resistencia es política, a pensar que siempre ha habido esta idea de sexo, esta lectura de los cuerpos. Universalizar el patriarcado como sistema mayor y preexistente en cualquier grupo humano, preexistente a cualquier organización y lucha de las mujeres, es esencialista porque repite el ethos moderno, la idea de que toda sociedad anterior siempre fue peor, la idea de que se necesitan las batallas salvacionistas de la razón para ser mejores.
Estas críticas se dirigen a unas élites intelectuales y políticas que se han beneficiado de la constitución de los Estados nación y su ideo­logía del mestizaje, que al tiempo que admite los distintos orígenes de su población, acepta los preceptos de la razón colonial-racista de la superioridad europea. Y estas élites blanco-mestizas, desde una enunciación de clase y raza privilegiada, son quienes en general han definido el programa feminista en América Latina. Entonces, cuando empezamos a traer estas cuestiones, aparecen los conflictos porque hay mucha dificultad en abandonar esta idea de unidad de experiencia en la opresión y en la lucha entre “mujeres”. Al feminismo latinoamericano le está costando mucho aceptar lo que vengo formulando desde hace un tiempo, que hay intereses de clase y raza que nos separan a las nombradas mujeres. Mientras no lo visibilicemos estamos contribuyendo a que sea un grupo de las mujeres, o sea la única verdadera mujer, “la mujer blanca burguesa”, la que se beneficie de la acción feminista. Las voces privilegiadas del feminismo no están dispuestas a asumir las prerrogativas de las que gozan y mucho menos aceptar que esto produce la sujeta subalterna, que su privilegio se sostiene gracias a la opresión de la gran mayoría de las mujeres para quienes dicen trabajar. Es lo que he nombrado como el racismo del concepto de género producido por la teorización feminista.
¿Crees que es posible un diálogo entre el sur del Norte y el sur del Sur?
Agradezco que me hagas esa pregunta porque efectivamente ­Europa no es una sola. Eso lo sabemos muy bien porque en América Latina nos forman escuchando todas estas disputas y eso ha hecho que muchas veces nos hayamos identificado con las contrahegemonías europeas y de EE UU, y eso ha implicado una dificultad para producir una teorización propia que parta de nuestras experiencias.
Para el pensamiento descolonial, Europa es un espacio físico, pero no solamente, es fundamentalmente una construcción histórica que funciona como un proyecto hegemónico a nivel mundial. Nosotras cuando pensamos Europa estamos pensando el proyecto colonial que surge en este continente hacia el resto del mundo. Reconocemos que hay una serie de otras matrices de resistencia en el propio espacio de lo europeo hegemónico, pero que muchas veces queda desdibujado dentro de esta historia de colonialidad hacia el resto del mundo. La cuestión es ver cómo podemos construir puentes entre subalternidades y que una subalternidad no termine recibiendo los aportes de otra subalternidad en una lectura blanca que hacen ciertos representantes de esas voces contra hegemónicas. Para ello haría una lectura más de movimiento a movimiento para ver cómo podemos habilitar unas coaliciones que sean más horizontales.

Una crítica sin paliativos a la modernidad

Yuderkys Espinosa, feminista dominicana, afirma que “el feminismo descolonial es un movimiento en pleno crecimiento y maduración que se proclama revisionista de la teoría y la propuesta política del feminismo desde lo que considera su sesgo occidental, blanco y burgués”. Otra lucha común es cuestionar la “modernidad” y la “colonialidad”, es decir, esas formas históricas occidentales como la democracia liberal, el sistema de justicia ordinario y las leyes que han afectado principalmente a mujeres racializadas, etnizadas, a lesbianas, a las más pobres. Para otra de las voces descoloniales, Ochy Curiel, “ellas siguen siendo los escudos principales del patriarcado por no corresponder al paradigma de la modernidad”.